viernes, 5 de marzo de 2010

CORTINA RASGADA (Torn curtain)



Es una película de la Universal, del año 1966. Protagonizada por Paul Newman, Julie Andrews, Lila Kedrova y Wolfgang Kieling, entre otros, y dirigida por el genial Alfred Hitchcock. Dura aproximadamente 123 minutos. No se si catalogarla como de suspense o de espionaje (aunque el término espionaje no creo que se utilice ya para definir un genero fílmico, aunque a mí me guste llamarlo así).
La película gira en torno a Michael Armstrong y a su ayudante y novia Sarah Sherman. Él, por medio de engaños, viaja al otro lado del telón de acero para supuestamente colaborar con los alemanes en la construcción de un misil anti-misiles. Ella piensa que es un traidor, y con el único deseo de ayudarle le acompaña. A medida que va transcurriendo la película, se verá que él no es un traidor. De todas formas, tendrán que sonsacar a un genio científico una formula y escapar de la Alemania Oriental con vida.
Esta película fue duramente criticada en su época, al considerarla de una calidad inferior a lo que Alfred “tú búscame que salgo” Hitchcock les tenía acostumbrados. Pero es que perfecto no es nadie, y si alguien busca algo sobrenatural que vaya a ver a la bruja Lola. El caso es que a mí esta película me encantó, y ya son unas cuantas veces las que la he visto.
Los dos actores protagonistas, Paul “el hombre” Newman y Julie “la casta” Andrews (no he querido ver Víctor o Victoria, trauma infantil), me parecen geniales en esta película. Me viene a la memoria una escena increíble, en la que los dos están en una colina, mientras que los observadores estamos debajo. No se oye nada, pero se deja ver que Michael (Paul Newman), le cuenta lo que él esta haciendo, y ella cambia su expresión totalmente, iluminando la pantalla. Hay que tener en cuenta que hasta ese momento, ella pensaba que era un traidor.

Aunque en un principio el director no pensara en Julie para el papel protagonista, la Universal le convenció de que la contratara puesto que era la actriz del momento, al haber ganado un oscar por Mary Poppins en el 64 y tener un gran éxito con Sonrisas y Lágrimas en el 65. Pero Alfred Hitchcock seguía pensando que el público esperaría que ella cantara. Aun así, yo creo que es muy buena actriz y dio la talla.
En cambio con Paul Newman fue todo diferente. Sí que se le quería para el papel, pero él dio más problemas que su compañera. Tanto el director como él mismo, pensaban que el guión tenía fallos, y ambos intentaban corregirlos, y si no me equivoco, no les dejaron. En su momento, Newman le escribió una carta a su director antes del rodaje, expresando todos los fallos que él veía, y no eran pocos. A esto, Alfred le respondió con otra carta que le fue entregada el día de antes, o la misma mañana, no recuerdo, en el que le escribía una historia y al final le comentaba que respirara hondo, y que se dirigiera al plató con mucha calma. Vamos, que no estuvieron muy finos los caballeros durante el rodaje.
Volviendo a la película en si, hay partes que bajo mi punto de vista sobresalen mucho más que otras. La mítica pelea en la casa del campo, donde Michael y una alemana luchan a muerte contra Gromek, interpretado por Wolfgang Kieling. Aquí se quiso plasmar lo difícil que es matar a una persona. Y en una película de espías es muy común matar. Incluso se llegaba a decir que se mataba muy fácilmente y que tanto era así que ni se paraban a averiguar si realmente estaba muerto. Y si que les costo matarlo.


También recuerdo la huida en autobús. Parecía que todo lo que les podía pasar en varios días, ocurría el mismo día y a la misma hora: salir tarde, pasar un control del ejército, ser atracados por unos desertores. En fin, todo es poco para mantenernos bien atentos y sin despegar los ojos de la película.
El personaje de la condesa estrafalaria, interpretado por Lila Kedrova (que ya había salido en Zorba el griego), da un momento de respiro a nuestros protagonistas, cuando se la encuentran y ella les lleva a tomar un café. Pero de nuevo todo vuelve a ser tenso cuando en la estafeta de correos son reconocidos por un guarda, el cual llama a la policía. Y es que a Alfred Hitchcock se le llamó el maestro del suspense, no por las sorpresas que te pudiera dar, sino por hacer que el público las esperara a cada momento.
Y terminar diciendo que aunque fue muy criticada, no fue un fracaso de taquilla, y que muchos de los que la tildaron de pobre o de que al maestro se le había acabado el toque mágico tuvieron que rectificar cuando la vieron por segunda vez. Y es que aunque no es como “Con la muerte en los talones” o “Rebeca”, es una película muy buena y con un buen ritmo, como casi todo lo que hizo este genio.

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